El tratamiento de aguas residuales es un área donde las soluciones simples y naturales son más baratas, y más efectivas que las tecnológicas complicadas. A medida que el agua potable es cada vez más escasa, reciclar las aguas residuales tiene cada vez más sentido.
Las aguas residuales domésticas se pueden dividir en dos categorías. Las aguas negras, son aguas que contienen desechos humanos, es decir, de los sanitarios; mientras que las aguas grises provienen de todas las demás fuentes de la casa: duchas, bañeras, lavadoras, lavavajillas y fregadero de la cocina.
El tratamiento ecológico de aguas grises es sencillo, sólo hay que dejar que la naturaleza haga el trabajo. Siempre que se use productos de limpieza biodegradables y se eviten productos químicos tóxicos como la lejía, las aguas grises se pueden emplear de forma segura en la capa superior del suelo, idealmente cerca de plantas que puedan beneficiarse del agua y los nutrientes. Las bacterias del suelo que se producen naturalmente descompondrán rápidamente los contaminantes.
Entonces, el principal desafío en el reciclaje de aguas grises es simplemente cómo hacer llegar las aguas grises al suelo de la manera más efectiva posible. Normalmente esto es bastante fácil, siempre y cuando tengamos en cuenta algunas consideraciones:
- Las aguas grises deben mantenerse separadas de las aguas negras, que requieren un tratamiento mucho más intensivo.
- Las aguas grises deben mantenerse alejadas de los lugares frecuentados por la gente (por ejemplo, césped) o de verduras que se coman crudas. Una forma de hacerlo es colocar el extremo del tubo en un hoyo cubierto con astillas de madera.
- Las aguas grises no son adecuadas para pasar a través de bombas, sistemas de riego por aspersión o goteo, ni lechos de grava, todos los cuales se bloquearán rápidamente. Tampoco deben almacenarse en tanques donde se estancará y oldrá mal. La forma más sencilla es dirigirlas directamente al suelo mediante flujo de gravedad.
- Usar productos de limpieza biodegradables y evitar productos químicos tóxicos como la lejía
